El proyecto consistió en el diseño de packaging para el café de especialidad de la marca Quindaya. A diferencia del café comercial, el café de especialidad proviene de pequeñas fincas y se tuesta en lotes reducidos para garantizar la máxima frescura y la conservación de sus propiedades. Esta filosofía de producción en pequeñas cantidades requería una solución de envasado flexible y eficiente.
Por ello, se optó por un sistema de etiquetas adhesivas personalizadas. Esta solución permite identificar cada lote de forma manual a medida que se va tostando, eliminando la necesidad de grandes tiradas de impresión y asegurando que cada paquete contenga la información de tueste y origen más actual.
El diseño se basa en un sistema de doble etiqueta para optimizar la producción y la comunicación. La etiqueta frontal, impresa íntegramente sobre papel metálico, destaca únicamente el origen del café. Esta decisión estratégica permite imprimir estas etiquetas en grandes volúmenes, logrando un ahorro de costes. Cada origen se identifica con un código de color único, facilitando la distinción visual de la gama de productos.
En la etiqueta trasera se incluye el resto de la información detallada y variable de cada lote: la finca, el nombre del caficultor, la altitud (m.s.n.m), las notas de cata, la puntuación SCA, el proceso y la variedad. Este sistema de etiquetas se complementa con un Doypack de color negro con una proporción vertical, cuya tonalidad oscura crea un fondo neutro y sofisticado que realza los colores y el brillo del papel metálico. Su formato esbelto y elegante confiere al producto una presencia premium que se alinea con la calidad del café que contiene.
En conjunto, el sistema de packaging comunica la dedicación de Quindaya por la frescura, la trazabilidad y la excelencia.